¿Quiénes somos Camino de Emaús de l'Eglise Unie?
LA IGLESIA UNIDA
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La Reforma nace en el siglo XVI en el espíritu de buscar las fuentes de la comunidad cristiana y también en protesta contra aquellas prácticas de la Iglesia contrarias al Evangelio. De allí nacen diversas Iglesias o confesiones que tienen líneas que son comunes:
- El amor incondicional de Dios. - Una comunidad de creyentes responsables. - La practica religiosa
La Biblia, Palabra de Vida En la Iglesia Unida hay un lugar central para escuchar, interpretar y meditar las Escrituras. Es a la luz de los cuatro Evangelios que el Antiguo y Nuevo Testamentos toman todo su sentido. En materia de fe, la Escritura es luz tanto para el creyente, como para la comunidad, y para la Iglesia en su conjunto. La Reforma cree que cada cristiano tiene derecho a un acceso directo y personal a las Escrituras, las que deben ser leídas, vividas y discutidas en la comunidad. La interpretación de las Escrituras es un acercamiento crítico de los textos. La lectura de la Biblia provoca una verdadera confrontación con el texto; ella tiene en cuenta el contexto histórico, cultural y social tanto de la época de cuando fue escrito el texto, como del contexto actual desde donde se hace la lectura. Nuestra experiencia humana nos permite discernir en la Biblia aquello que revela las costumbres de un mundo de hace dos mil o más años, pero también escudriñar las Escrituras en su relación a nuestra situación actual. Creemos que debemos sin cesar reactualizar el mensaje del amor de Dios para hoy día. La interpretación jamás puede fijarse en dogmas, porque ella siempre puede rehacerse. La Biblia es autoridad en la vida de los creyentes, no porque ella ordene obediencia o por temor, sino porque ella libera. El hecho de no disponer de respuestas hechas, no da seguridad total, pero es justo porque implica el respeto a la soveranía de Dios y a la libertad de conciencia del ser humano en peregrinaje. El amor incondicional de Dios El mensaje del amor incondicional de Dios, asegurando la salvación, es central en la fe protestante. La fe es vista como una relación de confianza constante y sin intermediarios entre Dios y la persona creyente que participa en la comunidad cristiana. La fe no es un conjunto de creencias y opiniones, sino sobretodo es la convicción profunda que sólo la gracia de Dios es la que salva. No es por los méritos, las obras, las promesas o los ritos que hacen las personas. El compromiso cristiano es consecuencia de la fe. Una vida al servicio del prójimo permite glorificar a Dios. Jesucristo nos abre elcamino que lleva a Dios dando su propia vida por amor a nosotros. Nuestra fe nos permite caminar con Jesucristo cada día y así estar seguros de su presencia. Este es el sentido de la buena noticia, del Evangelio. Una comunidad de creyentes responsables La organización de la Iglesia protestante no es jerárquica sino colegial en todos los niveles y comprende hombres y mujeres por igual, laicos y pastores. La autoridad es ejercida democraticamente por los Consejos de la Misión o de la Parroquia, las asambleas tienen gran importancia porque allí se eligen esos Consejos. El ministerio pastoral es considerado como un ministerio de acompañamiento y de enseñanza. El papel de los pastores no es diferente al de los otros cristianos en la Iglesia. Los pastores se preparan y asumen ciertas responsabilidades, especialmente la predicación y los sacramentos. La pastoral es una responsabilidad compartida con los laicos de la misión o de la parroquia. Los protestantes insisten mucho sobre el sacerdocio universal de todos los cristianos. Por el bautismo y por la fe todas las personas cristianas son igualmente sacerdotes. Cada persona toma parte en la misión de la Iglesia: hacer conocer la buena noticia del amor incondicional de Jesucristo : Camino, Verdad y Vida. La Iglesia, es vista como un medio humano para trasmitir el Evangelio. La Iglesia no es un fin en sí. Ella no posee ninguna infabilidad doctrinale. Ella debe dar testimonio de fidelidad al mensaje de Jesucristo. No hay ningún modelo de organización que no puede cambiarse. La Iglesia debe constantemente revisar sus estructuras, autocriticar sus instituciones, cuestionar su pensamiento y su visión del mundo. Ella debe hacer esto a la luz de los textos bíblicos, de la experiencia, de la ciencia humana y del contexto histórico en el cual vive.
La practica religiosa El encuentro con Dios no exige lugares, ni tiempo, ni formas privilegiadas; tampoco personas o ritos especiales. Pero la comunidad sí que es importante para una vida centrada en escuchar y vivir la Palabra que alimenta y profundiza la fe. Los templos, las imágenes, las proseciones, los peregrinages, las promesas o mandas, para los protestantes no tienen ninguna función de acercamiento a Dios, sino que sólo son una expresión de diversas culturas religiosas. La confianza está solamente en Dios. La oración se dirige directamente a Dios en el camino señalado por Jesucristo. Jesucristo es el Camino al Padre que nos conoce y nos ama y no necesitamos de ningún intermediario o mediador pues no hay nadie ni nada más bueno o mejor que Dios.
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